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Qué enseñamos 
[declaración doctrinal]

La Biblia

Revelación

  • Enseñamos que Dios se ha revelado de dos maneras principales: revelación general y revelación especial.

  • Enseñamos que la revelación general es el testimonio que Dios da de Sí mismo por medio de la creación (Romanos 1:19-20; Salmos 19:1-6) y de la conciencia (Romanos 2:14-15), y que es accesible a todo ser humano, dejando sin excusa al hombre.

  • Enseñamos que la revelación especial ha sido dada por medio de intervenciones directas (Génesis 2:16-17; Deuteronomio 5:4; 34:10-12; Mateo 3:17), sueños y visiones (Isaías 6:1-4; Daniel 9:20-21; Apocalipsis 1:10-16), la encarnación de Cristo (Juan 1:1-5, 14; 14:9-10; Colosenses 1:15; Hebreos 1:1-2), y las Escrituras (Salmos 19:7-10).

Naturaleza e Inspiración de las Escrituras

  • Enseñamos que todas las palabras originales del texto bíblico, desde la primera hasta la última, son el registro exacto de la mente y voluntad de Dios, tal como Él quiso que fuese (Salmo 119:16 0; 2 Timoteo 3:16; Mateo 5:18).

  • Enseñamos que los sesenta y seis libros del Antiguo y Nuevo Testamento constituyen la completa Palabra de Dios, inspirada plenaria y verbalmente en todas sus partes por igual, y que han sido providencialmente preservados por Dios a lo largo de los siglos (2 Pedro 1:20-21; Isaías 40:8).

  • Enseñamos que el Espíritu Santo dirigió a los autores humanos de tal manera que, a través de sus estilos y personalidades individuales, escribieron las palabras exactas que Dios quiso revelar, obrando por medio de ellos y asegurando la inexistencia de errores en los manuscritos originales (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21).

  • Enseñamos que la Biblia es absolutamente inerrante en sus documentos originales e infalible en todas sus enseñanzas, y confiable en todo lo que afirma, ya sea en cuestiones de fe, moralidad o historia (Juan 10:35; Hebreos 4:12).

Autoridad, Suficiencia y Preservación

  • Enseñamos que las Escrituras son la única autoridad final en cuanto a fe y práctica, y que contienen todo lo necesario para la salvación y la vida cristiana (2 Pedro 1:3; 2 Timoteo 3:15-17).

  • Enseñamos que ninguna tradición humana, experiencia personal o revelación adicional puede contradecir ni reemplazar su contenido, porque la Biblia es suficiente y completa (Mateo 5:18; Apocalipsis 22:18-19).

  • Enseñamos que Dios ha preservado Su Palabra a lo largo de los siglos, permitiendo que las copias y traducciones fieles reflejen con precisión los textos originales.

  • Enseñamos que, aunque no disponemos de los manuscritos originales, la crítica textual permite acercarse a ellos, asegurando que el mensaje esencial de las Escrituras permanece intacto (Mateo 24:35; 1 Pedro 1:23-25).

Canon

  • Enseñamos que el canon bíblico está compuesto por 39 libros del Antiguo Testamento y 27 libros del Nuevo Testamento, reconocidos por la iglesia como inspirados por Dios.

  • Enseñamos que el canon constituye un sistema cerrado de verdad, y que no existe ni existirá nueva revelación que deba añadirse a él (Lucas 24:44; Hebreos 1:1-2; Apocalipsis 22:18-19).

Interpretación y Aplicación

  • Enseñamos que cada creyente, bajo la iluminación del Espíritu Santo, tiene acceso directo a lo que Dios dice en Su Palabra (1 Juan 2:20, 27).

  • Enseñamos que el método correcto de interpretación es el gramatical-histórico-literal, que da a cada palabra su sentido más natural y respetuoso del contexto (2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 2:15).

  • Enseñamos que, aunque un pasaje puede tener varias aplicaciones prácticas, solo posee un significado verdadero, determinado por la intención del autor y el contexto del texto (1 Pedro 1:24-25; 2 Pedro 1:20-21).

  • Enseñamos que es responsabilidad del creyente estudiar diligentemente las Escrituras y buscar entenderlas con la ayuda del Espíritu Santo (Hechos 17:11; Juan 16:13).

Dios

El Dios Único y Trino
  • Enseñamos que hay un solo Dios vivo y verdadero (Deuteronomio 6:4; Isaías 45:5-7; 1 Corintios 8:4), Espíritu infinito (Juan 4:24), eterno, inmutable y perfecto en todos Sus atributos.

  • Enseñamos que Él es el Creador de todo lo que existe, y que sustenta y gobierna soberanamente el universo conforme a Su voluntad y para Su gloria (Salmo 115:3; Efesios 1:11; Romanos 11:36).

  • Enseñamos que este único Dios subsiste eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14).

  • Enseñamos que estas tres personas son de una misma sustancia, poder y eternidad, pero distintas en personalidad y oficios.

  • Enseñamos que, aunque la Trinidad es un misterio, las Escrituras revelan que cada persona es igualmente digna de adoración y obediencia (Juan 10:30; Mateo 3:16-17).

La Creación y el Gobierno de Dios
  • Enseñamos que Dios creó el universo de la nada por medio de Su Palabra, en seis días literales de 24 horas (Génesis 1:1; Éxodo 20:11).

  • Enseñamos que todo lo creado fue declarado “bueno en gran manera” y refleja Su gloria.

  • Enseñamos que, como Creador, Dios gobierna soberanamente toda Su creación y la dirige conforme a Su propósito eterno (Colosenses 1:16-17; Salmo 33:6).​

Los Atributos de Dios
  • Enseñamos que los atributos de Dios reflejan Su carácter perfecto y describen Su naturaleza tal como se revela en las Escrituras (Éxodo 34:6-7; Isaías 6:3; 1 Juan 4:8).

  • Enseñamos que estos atributos son inherentes a Su ser y se manifiestan en perfecta armonía en todas Sus obras.

  • Enseñamos que los atributos “incomunicables” son exclusivos de Dios y subrayan Su trascendencia y unicidad, e incluyen Su aseidad (Éxodo 3:14; Juan 5:26), inmutabilidad (Malaquías 3:6; Hebreos 13:8), eternidad (Salmos 90:2; Isaías 57:15) y omnipresencia (Salmos 139:7-10; Jeremías 23:23-24).

  • Enseñamos que los atributos “comunicables”, que pueden reflejarse de manera limitada en los seres humanos, incluyen Su amor (1 Juan 4:8-10; Romanos 5:8), gracia (Efesios 2:8-9; Tito 2:11), justicia (Deuteronomio 32:4; Salmos 9:8), santidad (Isaías 6:3; 1 Pedro 1:15-16), misericordia (Salmos 103:8-13; Lamentaciones 3:22-23) y veracidad (Juan 14:6; Tito 1:2).

Dignidad y Adoración
  • Enseñamos que Dios merece adoración exclusiva y obediencia absoluta, y que es digno de recibir toda gloria, honra y alabanza de Su creación (Éxodo 34:14; Romanos 11:36).

  • Enseñamos que conocer a Dios y glorificarlo en espíritu y verdad es el propósito más alto de la humanidad (Juan 4:23-24).

Dios el Padre

Dios el Padre

  • Enseñamos que Dios el Padre es la primera persona de la Trinidad, quien ordena y dispone todas las cosas conforme a Su propósito eterno y Su gracia (Salmo 145:8-9; Efesios 1:11).

  • Enseñamos que Él es el Creador de todas las cosas (Génesis 1:1; Efesios 3:9) y que gobierna soberanamente sobre la creación, la providencia y la redención (Salmo 103:19; Romanos 11:36).

  • Enseñamos que Dios el Padre es espíritu, invisible, autosuficiente y eterno, libre de toda limitación de espacio y tiempo (Juan 4:24; 1 Timoteo 6:16; Éxodo 3:14; Salmo 90:2), e inmutable y perfecto en santidad, justicia, bondad y verdad (Éxodo 34:6-7; Hebreos 4:13).

  • Enseñamos que Dios Padre ejerce Su paternidad de tres maneras: como Padre eterno de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 3:17; Efesios 1:3); como Padre de Israel como Su pueblo escogido (Éxodo 4:22; Deuteronomio 32:6); y como Padre espiritual de todos los que creen en Cristo, a quienes adopta como hijos y les concede el privilegio de llamarlo “Abba, Padre” (Juan 1:12; Romanos 8:15; Gálatas 4:5).

  • Enseñamos que, aunque Dios es el Creador de todas las cosas, no es el Padre espiritual de toda Su creación, y que quienes no creen en Cristo permanecen bajo Su juicio (Juan 8:42, 44).

  • Enseñamos que Dios Padre no es el autor del pecado ni lo aprueba, pero que en Su providencia ordena todas las cosas para el cumplimiento de Su propósito eterno y para Su gloria (Habacuc 1:13; Efesios 1:11), sin anular la responsabilidad moral de las criaturas (1 Pedro 1:17).

  • Enseñamos que Dios Padre ha elegido desde la eternidad a aquellos que serían adoptados como Sus hijos (Efesios 1:4-6), y que salva del pecado a todos los que vienen a Él por medio de Jesucristo, reconociéndolos como hijos y garantizándoles herencia en Su reino eterno (Romanos 8:15-17; Hebreos 12:5-9).

  • Enseñamos que entre las obras del Padre están crear el mundo de la nada y declarar todo “bueno en gran manera” (Génesis 1:1, 31), sostener y gobernar Su creación (Salmo 103:19), enviar a Su Hijo para redimir y reconciliar (Juan 3:16; 2 Corintios 5:19), resucitar a los muertos, especialmente a Jesucristo (Hechos 2:24; 1 Corintios 15:15), y juzgar al mundo en justicia (1 Pedro 1:17; Hechos 17:31).

Dios el Hijo

Dios el Hijo

  • Enseñamos que Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad, eterno, consubstancial y coeterno con el Padre, y plenamente Dios (Juan 1:1-3; Colosenses 1:15-17; Hebreos 1:3).

  • Enseñamos que por medio de Él todas las cosas fueron creadas y subsisten, y que Él es el agente activo en la creación y la providencia de Dios (Juan 1:3; Colosenses 1:16; Hebreos 1:2).

  • Enseñamos que en la encarnación Jesucristo se hizo hombre sin dejar de ser Dios, y que nació de una virgen por obra del Espíritu Santo, cumpliendo las profecías del Antiguo Testamento (Isaías 7:14; Mateo 1:23; Lucas 1:35).

  • Enseñamos que en Su encarnación no abandonó Su esencia divina, sino que voluntariamente dejó de ejercer plenamente algunos de Sus privilegios divinos para tomar la forma de siervo (Filipenses 2:5-8; Colosenses 2:9).

  • Enseñamos que Jesucristo es el Dios-Hombre perfecto, completamente humano y completamente divino, en una unidad indivisible (Juan 1:14; Colosenses 2:9).

  • Enseñamos que Jesucristo vivió una vida sin pecado y cumplió perfectamente la ley de Dios (Hebreos 4:15).

  • Enseñamos que Su muerte en la cruz fue voluntaria; vicaria, representándonos delante de Dios como nuestro Mediador; sustitutoria; propiciatoria; expiatoria; y redentora, liberándonos del poder y la esclavitud del pecado mediante Su sacrificio (Isaías 53:5-6; Romanos 3:24-26; 1 Pedro 2:24).

  • Enseñamos que con Su muerte satisfizo plenamente las demandas de la justicia divina y proveyó la única base para la salvación, y que Su sacrificio fue suficiente y eficaz para reconciliar al pecador con Dios, librándolo del castigo, del poder y, finalmente, de la presencia del pecado (Romanos 5:8-9; 1 Pedro 2:24; 1 Juan 2:2).

  • Enseñamos que Jesucristo resucitó corporalmente al tercer día, demostrando Su victoria sobre el pecado y la muerte (Mateo 28:6; Lucas 24:38-39; 1 Corintios 15:3-4).

  • Enseñamos que ascendió al cielo y está exaltado a la diestra del Padre, actuando como Abogado, Sumo Sacerdote y Mediador para interceder continuamente por los creyentes (Hebreos 7:25; 1 Juan 2:1; 1 Timoteo 2:5).

  • Enseñamos que Jesucristo regresará en gloria para establecer Su reino: vendrá primero para recibir a Su iglesia en el arrebatamiento, y posteriormente regresará con poder para reinar en Su reino milenial sobre la tierra, cumpliendo todas las profecías (1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 19:11-16; 20:1-6).

  • Enseñamos que, como Juez designado por Dios, juzgará a toda la humanidad: a los creyentes para recompensarlos y a los incrédulos para condenarlos eternamente (Juan 5:22-23; 2 Corintios 5:10; Apocalipsis 20:11-15).

  • Enseñamos que Jesucristo es el Mesías prometido y el Salvador del mundo, y que en Él se cumplieron las promesas del Antiguo Testamento acerca del Redentor que reinará desde el trono de David y gobernará con justicia (Isaías 9:6-7; Lucas 1:32-33).

  • Enseñamos que, como Cabeza de la Iglesia y Rey venidero, Jesucristo es digno de toda adoración y gloria (Efesios 1:22; Filipenses 2:9-11; Colosenses 1:18).

Dios el Espíritu Santo

Dios el Espíritu Santo

Persona y Atributos
  • Enseñamos que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad, eterno, consubstancial y coigual con el Padre y el Hijo.

  • Enseñamos que, como Dios, posee todos los atributos de la deidad: intelecto (1 Corintios 2:10-13), emociones (Efesios 4:30), voluntad (1 Corintios 12:11), omnisciencia (Isaías 40:13-14), omnipresencia (Salmos 139:7-10), omnipotencia (Romanos 15:13) y eternidad (Hebreos 9:14).

  • Enseñamos que el Espíritu Santo no es una fuerza impersonal, sino una persona que actúa, piensa y se relaciona con los creyentes y el mundo (Juan 16:13-14).

Obra en la Creación, Revelación y Redención
  • Enseñamos que el Espíritu Santo es activo en la creación, la revelación y la redención.

  • Enseñamos que participó en la creación del universo (Génesis 1:2; Job 33:4), en la encarnación de Cristo (Lucas 1:35), en la inspiración de las Escrituras (2 Pedro 1:20-21) y en la obra de regeneración (Juan 3:5-6).

  • Enseñamos que Su actividad divina incluye convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio, glorificar a Cristo y transformar a los creyentes a Su imagen (Juan 16:7-9; Romanos 8:9; 2 Corintios 3:18).

Obra en los Creyentes y en la Iglesia
  • Enseñamos que en el Antiguo Testamento el Espíritu Santo capacitaba a personas específicas para tareas particulares, morando en ellas temporalmente para cumplir Su propósito (Éxodo 31:3-5; Jueces 14:6; Salmos 51:11).

  • Enseñamos que en el Nuevo Testamento, desde Pentecostés, el Espíritu Santo mora permanentemente en todos los creyentes desde el momento de la salvación (Juan 14:16; Efesios 1:13-14), los bautiza en el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13) y los capacita para la vida cristiana.

  • Enseñamos que el Espíritu Santo otorga dones espirituales a cada creyente para la edificación de la iglesia, y que estos dones son distribuidos soberanamente por el Espíritu (1 Corintios 12:11).

  • Enseñamos que algunos dones milagrosos, como las lenguas y las señales, tuvieron un propósito fundacional en la iglesia primitiva, y que hoy han cesado (1 Corintios 13:8-10; Hebreos 2:1-4).

  • Enseñamos que el Espíritu Santo glorifica a Cristo al implementar Su obra redentora y al edificar a los creyentes en la fe (Juan 16:13-14; Hechos 1:8).

  • Enseñamos que el Espíritu Santo guía, enseña y capacita a los creyentes, revelando la verdad de las Escrituras, iluminando el entendimiento y capacitando para vivir una vida piadosa (Juan 14:26; Romanos 8:9; Efesios 5:18).

  • Enseñamos que el Espíritu Santo intercede por los creyentes según la voluntad de Dios y los sostiene hasta su glorificación final (Romanos 8:26-27; Gálatas 5:22-23).

El Hombre y el Pecado

El Hombre

  • Enseñamos que el hombre fue creado directa e inmediatamente por Dios a Su imagen y semejanza, y que por ello posee dignidad inherente, independiente de su estado espiritual (Génesis 1:26-27; Santiago 3:9).

  • Enseñamos que esta imagen incluye la responsabilidad de ejercer dominio sobre la creación como corregente bajo Dios, cumpliendo Su mandato de gobernar y administrar con sabiduría y justicia (Génesis 1:26-28; Salmos 8:6-8).

  • Enseñamos que el hombre fue creado libre de pecado, con una naturaleza racional, dotado de inteligencia, voluntad, determinación personal y responsabilidad moral ante Dios (Génesis 2:7, 15-25; Mateo 22:37).

  • Enseñamos que el hombre está constituido por dos partes, material (cuerpo) e inmaterial (alma o espíritu), formando una unidad integral durante su vida terrenal (Génesis 2:7; Mateo 10:28).

  • Enseñamos que, tras la muerte, el alma continúa existiendo de manera consciente: los creyentes estarán en comunión con Dios, y los incrédulos experimentarán separación eterna (Filipenses 1:23; 2 Corintios 5:8; Lucas 16:22-23).

  • Enseñamos que en el día final todos los hombres resucitarán corporalmente: los justos recibirán cuerpos glorificados para vida eterna, y los injustos recibirán cuerpos para juicio eterno (Daniel 12:2; 1 Corintios 15:42-44; Apocalipsis 20:12-15).

El Origen del Pecado

  • Enseñamos que el pecado no fue creado por Dios, sino que tuvo su origen en la rebelión voluntaria de Lucifer, un ángel de alta posición que, lleno de orgullo, intentó usurpar la autoridad de Dios (Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:15-17).

  • Enseñamos que Satanás, después de su caída, tentó a Adán y Eva en el huerto del Edén, llevándolos a desobedecer a Dios e introduciendo el pecado en la humanidad (Génesis 3:1-7; Romanos 5:12).

  • Enseñamos que, aunque Dios permitió esta rebelión como parte de Su plan soberano, no es el autor del pecado ni lo aprueba (Habacuc 1:13; Santiago 1:13-14).

El Pecado

  • Enseñamos que el pecado es una transgresión de la ley de Dios y una rebelión contra Su carácter santo (1 Juan 3:4; Romanos 1:18).

  • Enseñamos que el pecado afecta cada aspecto del ser humano y su relación con Dios, dejándolo espiritualmente muerto e incapaz de buscar, conocer o agradar a Dios por sí mismo (Romanos 8:7-8; Efesios 2:1-3).

  • Enseñamos que, como resultado de la caída de Adán, toda la humanidad heredó una naturaleza pecaminosa, siendo pecadores tanto por naturaleza como por elección (Salmos 51:5; Romanos 3:10-23).

  • Enseñamos que en este estado el hombre rechaza naturalmente a Dios y es enemigo de Su santidad (1 Corintios 2:14).

  • Enseñamos que, sin la intervención divina, el hombre permanece perdido y sin esperanza (Romanos 3:10-11; Juan 6:44).

Consecuencias del Pecado

  • Enseñamos que las consecuencias del pecado son universales y eternas.

  • Enseñamos que la muerte espiritual es separación de Dios desde la caída (Efesios 2:1; Génesis 2:17).

  • Enseñamos que la muerte física es la disolución del cuerpo como castigo por el pecado (Génesis 3:19; Hebreos 9:27).

  • Enseñamos que la muerte eterna es la condenación en el lago de fuego para quienes mueren sin reconciliación con Dios (Mateo 25:41; Apocalipsis 20:11-15).

La Resurrección del Hombre

  • Enseñamos que todos los hombres resucitarán corporalmente en el día final (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15).

  • Enseñamos que los creyentes recibirán cuerpos glorificados semejantes al de Cristo, para disfrutar de la vida eterna en Su presencia (Filipenses 3:20-21; 1 Corintios 15:42-49).

  • Enseñamos que los incrédulos serán resucitados para enfrentar el juicio y recibir la condenación eterna (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15).

La Esperanza del Hombre

  • Enseñamos que la única esperanza para el hombre es la salvación por la gracia de Dios mediante la obra redentora de Jesucristo (Efesios 2:8-9; Romanos 5:1-11).

  • Enseñamos que solo por la gracia divina el hombre es capacitado para responder en fe al llamado de Dios, librándolo de las consecuencias del pecado y restaurando su relación con el Creador (Efesios 2:8-9; Romanos 5:1-11).

La Salvación

La Naturaleza de la Salvación

  • Enseñamos que la salvación es completamente obra de Dios, planificada en la eternidad pasada, ejecutada por medio de Jesucristo y aplicada por el Espíritu Santo (Efesios 1:3-14; Tito 3:4-7).

  • Enseñamos que la salvación es un regalo gratuito de la gracia de Dios, recibido únicamente por fe en Cristo como Señor y Salvador, y no por méritos ni obras humanas (Efesios 2:8-9; Tito 3:5; Romanos 3:28).

  • Enseñamos que la salvación incluye la elección soberana de Dios, la obra redentora de Cristo, la regeneración, la justificación, la santificación y la glorificación (Romanos 8:29-30).

  • Enseñamos que todo el propósito de la salvación es para la alabanza de la gloria de Su gracia (Efesios 1:6).

La Elección

  • Enseñamos que Dios, en Su soberanía y amor eterno, eligió antes de la fundación del mundo a aquellos que serían salvos (Efesios 1:4; 2 Timoteo 1:9).

  • Enseñamos que esta elección no se basa en méritos, obras previstas ni decisiones futuras, sino en el puro afecto de Su voluntad (Romanos 9:11-13).

  • Enseñamos que la elección garantiza que todos los escogidos serán regenerados, justificados, santificados y glorificados (Romanos 8:29-30).

  • Enseñamos que la elección no elimina la responsabilidad del hombre de responder al llamado del Evangelio con arrepentimiento y fe (Juan 6:37; Romanos 10:9-13).

  • Enseñamos que la elección es motivo de alabanza y confianza, porque asegura la consumación del plan de Dios (Efesios 1:11).

La Obra Redentora de Cristo

  • Enseñamos que Jesucristo, en obediencia al Padre, vino al mundo para salvar a los pecadores (Juan 6:38; 1 Timoteo 1:15).

  • Enseñamos que vivió una vida perfecta, sin pecado (Hebreos 4:15), y murió en la cruz como sacrificio vicario, sustitutivo, propiciatorio y redentor (Isaías 53:4-6; 1 Pedro 2:24; Romanos 3:25-26).

  • Enseñamos que en Su muerte cargó con los pecados de Su pueblo (2 Corintios 5:21), satisfizo plenamente la justicia divina y quitó el pecado (Hebreos 10:10-14), reconciliando a los pecadores con Dios (Colosenses 1:21-22).

  • Enseñamos que Su resurrección corporal al tercer día asegura la justificación, la regeneración y la glorificación de los creyentes (1 Corintios 15:3-4, 20-23; Romanos 4:25; 1 Pedro 1:3).

  • Enseñamos que la obra redentora de Cristo es completa, suficiente y eficaz para salvar eternamente a todos los que el Padre le ha dado (Juan 10:28-29; Hebreos 7:25).

Regeneración

  • Enseñamos que la regeneración es una obra soberana del Espíritu Santo por la cual el pecador, muerto en delitos y pecados, recibe nueva vida espiritual (Juan 3:3-7; Efesios 2:1-5).

  • Enseñamos que este nuevo nacimiento transforma el corazón, capacitando al hombre para arrepentirse, creer en Cristo y vivir en obediencia (Ezequiel 36:26-27; Tito 3:5).

  • Enseñamos que la regeneración no es un acto humano (Juan 1:13), sino el inicio de una vida de santidad y obediencia marcada por frutos de justicia y transformación (2 Corintios 5:17; Gálatas 5:22-23).

Justificación

  • Enseñamos que la justificación es un acto judicial de Dios por el cual declara justos a los pecadores que confían en Cristo (Romanos 3:24; 5:1).

  • Enseñamos que esta declaración se basa en la imputación de los pecados del creyente a Cristo (Isaías 53:6) y de la justicia perfecta de Cristo al creyente (2 Corintios 5:21).

  • Enseñamos que la justificación no es progresiva ni depende de obras humanas, sino que se recibe únicamente por fe (Gálatas 2:16; Romanos 4:5).

  • Enseñamos que la justificación asegura la paz con Dios y la aceptación eterna en Su presencia (Romanos 5:1; Filipenses 3:9).

Santificación

  • Enseñamos que la santificación tiene un aspecto posicional, por el cual el creyente es apartado para Dios y declarado santo en Cristo en el momento de la salvación (1 Corintios 6:11; Hebreos 10:10).

  • Enseñamos que la santificación es también progresiva, un proceso continuo en el cual el creyente, por el poder del Espíritu Santo, es conformado a la imagen de Cristo y crece en obediencia y piedad (2 Corintios 3:18; 1 Tesalonicenses 4:3).

  • Enseñamos que este proceso incluye una lucha constante contra el pecado (Gálatas 5:16-17) y un progreso sostenido por la Palabra de Dios y la oración (Juan 17:17; Salmos 119:11).

  • Enseñamos que la santificación tendrá su cumplimiento final en la glorificación, cuando el creyente será completamente libre del pecado y perfecto en santidad (1 Juan 3:2; 1 Tesalonicenses 5:23).

  • Enseñamos que la santificación progresiva es evidencia de la obra de Dios en el creyente, quien persevera en obediencia hasta el día final (Filipenses 1:6; Romanos 12:1-2; Juan 15:5; Efesios 2:10; 1 Juan 2:3-4; Mateo 24:13; Hebreos 12:1-2; Colosenses 1:22-23).

Seguridad y Perseverancia

  • Enseñamos que todos los redimidos son guardados por el poder de Dios y están seguros en Cristo para siempre (Juan 10:27-29; 1 Pedro 1:5).

  • Enseñamos que ninguno de los que el Padre ha dado a Cristo se perderá (Juan 6:39), y que la obra salvadora de Dios será completada en la glorificación final (Filipenses 1:6; Romanos 8:29-30).

  • Enseñamos que la perseverancia de los santos es obra de Dios y responsabilidad del creyente, quien persevera en fe, obediencia y santidad hasta el fin (Hebreos 12:1-2; Filipenses 2:12-13).

Glorificación

  • Enseñamos que la glorificación es la culminación de la salvación (Romanos 8:30).

  • Enseñamos que en el día final los creyentes serán resucitados corporalmente (1 Corintios 15:42-44) y transformados a la semejanza de Cristo, recibiendo cuerpos glorificados libres de pecado, sufrimiento y muerte (Filipenses 3:20-21).

  • Enseñamos que en este estado eterno disfrutarán de la presencia de Dios para siempre (Apocalipsis 21:3-4), cumpliendo el propósito de redimir un pueblo santo para la alabanza de Su gloria (Efesios 1:12).

Separación

  • Enseñamos que los creyentes son llamados a vivir en santidad, apartados del pecado, la mundanalidad y las falsas doctrinas (2 Corintios 6:14-18; Romanos 12:1-2).

  • Enseñamos que esta separación implica consagrar todas las áreas de la vida a Dios, reflejando Su gloria en carácter, conducta y testimonio (Mateo 5:13-16).

  • Enseñamos que, aunque viven en el mundo, no son del mundo (Juan 17:14-16), y deben proclamar el Evangelio con vidas transformadas (1 Pedro 2:9).

La Iglesia

Naturaleza de la Iglesia

  • Enseñamos que la Iglesia es el cuerpo espiritual de Cristo, formada por todos los creyentes que han nacido de nuevo por la obra regeneradora del Espíritu Santo (1 Corintios 12:12-13).

  • Enseñamos que la Iglesia es la novia de Cristo (Efesios 5:23-32; Apocalipsis 19:7-8) y un organismo espiritual único diseñado por Dios, distinto a Israel, un misterio no revelado hasta el Nuevo Testamento (Efesios 3:1-6; Colosenses 1:26-27).

  • Enseñamos que Cristo es la cabeza y autoridad suprema de la Iglesia (Efesios 1:22; Colosenses 1:18).

  • Enseñamos que la Iglesia comenzó en el día de Pentecostés (Hechos 2:1-21) y será completada cuando Cristo venga por los Suyos en el rapto (1 Tesalonicenses 4:13-18).

  • Enseñamos que la Iglesia es la congregación de los redimidos, llamados a vivir en sujeción y fidelidad a su Señor (Mateo 16:18; Efesios 2:19-22).

Propósito de la Iglesia

  • Enseñamos que el propósito principal de la Iglesia es glorificar a Dios (Efesios 3:21).

  • Enseñamos que la Iglesia glorifica a Dios al exaltar y proclamar Su multiforme sabiduría (Efesios 1:5-6; 3:8-10).

  • Enseñamos que la Iglesia glorifica a Dios al edificar a sus miembros mediante la instrucción en la Palabra y el crecimiento espiritual (Efesios 4:11-16; 2 Timoteo 3:16-17).

  • Enseñamos que la Iglesia glorifica a Dios al evangelizar al mundo y proclamar el Evangelio a toda criatura (Mateo 28:19-20; Hechos 1:8).

  • Enseñamos que la Iglesia glorifica a Dios al fomentar la unidad y el amor entre los creyentes (Juan 13:34-35; 1 Juan 1:3).

  • Enseñamos que la Iglesia glorifica a Dios al apartarse para Él como un pueblo santo que refleja el carácter de Cristo (Efesios 5:25-27).

Estructura y Liderazgo

  • Enseñamos que Cristo es la cabeza de la Iglesia y que Su autoridad se refleja en el liderazgo establecido en las Escrituras (Efesios 1:22; Colosenses 1:18).

  • Enseñamos que los ancianos, también llamados pastores u obispos, son responsables de supervisar, pastorear y enseñar a la congregación (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9; 1 Pedro 5:1-4).

  • Enseñamos que los diáconos están encargados del servicio práctico para apoyar la labor de los ancianos (1 Timoteo 3:8-13; Hechos 6:1-7).

  • Enseñamos que estos líderes deben cumplir requisitos bíblicos y servir como siervos de Cristo, guiando con humildad y fidelidad (1 Timoteo 5:17-22; Hebreos 13:7, 17).

Gobierno de la Iglesia

  • Enseñamos que la iglesia local es autónoma y tiene el derecho de gobernarse a sí misma bajo la autoridad de Cristo y las Escrituras, sin subordinación a jerarquías externas (Tito 1:5; Hechos 14:23).

  • Enseñamos que la iglesia local debe ser una manifestación visible de la Iglesia universal, manteniendo la doctrina bíblica y cooperando con otras iglesias fieles para la propagación del Evangelio (1 Timoteo 6:3-5; Filipenses 1:1).

Ordenanzas de la Iglesia

El Bautismo

  • Enseñamos que el bautismo es una ordenanza establecida por el Señor Jesucristo, destinada únicamente a los creyentes (Mateo 28:19-20).

  • Enseñamos que el bautismo simboliza la unión del creyente con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección (Romanos 6:3-4; Colosenses 2:12).

  • Enseñamos que el bautismo es practicado por inmersión en agua y representa el perdón de los pecados y la purificación espiritual (Hechos 22:16; Tito 3:5).

  • Enseñamos que el bautismo es un acto de obediencia y testimonio público que proclama la obra redentora de Cristo e identifica al creyente con el cuerpo de Cristo, la Iglesia (1 Corintios 12:13; Gálatas 3:27).

  • Enseñamos que el bautismo no otorga salvación, sino que es un paso inicial de obediencia que refleja la fe y el compromiso del creyente con Cristo y Su Señorío (Efesios 2:8-9; Hechos 8:36-38).

La Cena del Señor

  • Enseñamos que la Cena del Señor es una ordenanza instituida por Cristo para ser celebrada por los creyentes como recordatorio solemne de Su sacrificio redentor (Lucas 22:19-20; Mateo 26:26-28).

  • Enseñamos que el pan simboliza Su cuerpo entregado y la copa Su sangre derramada para el perdón de los pecados (1 Corintios 11:23-25).

  • Enseñamos que al participar, los creyentes proclaman la muerte de Cristo hasta Su regreso y expresan la unidad del cuerpo en comunión con Él (1 Corintios 10:16-17; 11:26).

  • Enseñamos que la Cena no transmite gracia salvadora, pero fortalece la fe, recuerda el costo de la redención y une a los creyentes en adoración y gratitud (Hebreos 10:10-14; Colosenses 3:17).

Dones Espirituales

  • Enseñamos que Dios ha dado dones espirituales a la Iglesia para su edificación, distribuidos soberanamente por el Espíritu Santo para el beneficio del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:4-7, 11).

  • Enseñamos que entre estos dones se encuentran los de enseñanza y liderazgo, como pastores, maestros y evangelistas, responsables de instruir y guiar espiritualmente a la Iglesia (Efesios 4:11-12).

  • Enseñamos que existen dones de servicio y ayuda, como exhortación, dar, misericordia y administración, que fortalecen la vida práctica y la unidad del cuerpo (Romanos 12:6-8; 1 Pedro 4:10-11).

  • Enseñamos que los dones milagrosos y de señal, como lenguas, profecía y milagros, fueron dados en la iglesia primitiva para confirmar la revelación inicial del Evangelio, pero cesaron al completarse el canon bíblico (1 Corintios 13:8-10; Hebreos 2:3-4).

  • Enseñamos que los dones son otorgados conforme a la voluntad soberana de Dios para glorificar a Cristo, edificar a los creyentes y testificar del Evangelio (Efesios 4:15-16; 1 Corintios 14:12).

Disciplina y Santidad

  • Enseñamos que la Iglesia tiene la responsabilidad de disciplinar amorosamente a los miembros que persisten en el pecado, conforme a los principios bíblicos (Mateo 18:15-20; 1 Corintios 5:1-13).

  • Enseñamos que la disciplina busca restaurar al pecador y preservar la pureza del cuerpo de Cristo (2 Tesalonicenses 3:6-15; Gálatas 6:1).

Responsabilidad de los Miembros

  • Enseñamos que cada miembro está llamado al discipulado, siendo instruido en la fe y discipulando a otros (Mateo 28:19-20; 2 Timoteo 2:2).

  • Enseñamos que cada miembro debe servir utilizando sus dones para edificar a otros y glorificar a Dios (1 Pedro 4:10-11; 1 Corintios 15:58).

  • Enseñamos que cada miembro debe fomentar la comunión, promoviendo la unidad y el amor mutuo (Hebreos 10:24-25; Romanos 12:10).

Naturaleza de los ángeles

  • Enseñamos que los ángeles son seres espirituales creados por Dios durante los seis días de la creación para Su gloria y servicio (Nehemías 9:6; Job 38:7; Colosenses 1:16).

  • Enseñamos que los ángeles son un orden más elevado que los seres humanos, pero no son divinos y están limitados por la voluntad soberana de Dios (Salmos 8:4-5; Nehemías 9:6; Colosenses 1:16; Hebreos 1:14).

  • Enseñamos que los ángeles no se reproducen, no mueren y existen en un número fijo desde su creación (Mateo 22:28-30; Lucas 20:36).

  • Enseñamos que los ángeles poseen inteligencia, emociones y voluntad, y por eso adoran a Dios, sirven como mensajeros y ejecutan Sus juicios (Lucas 2:9-14; Hebreos 1:14; Apocalipsis 5:11-14).

  • Enseñamos que existen ángeles santos que permanecen leales a Dios y ángeles caídos que, liderados por Satanás, se rebelaron contra Su autoridad (Efesios 6:12; Apocalipsis 12:7-9).

  • Enseñamos que ambos grupos cumplen un papel activo en la historia redentora y en la guerra espiritual que caracteriza el mundo caído (Efesios 6:12; Apocalipsis 12:7-9).

Los ángeles santos

  • Enseñamos que los ángeles santos son siervos de Dios que cumplen Su voluntad con perfecta obediencia (Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8).

  • Enseñamos que su propósito principal es adorar a Dios y ministrar a los creyentes (Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8; Salmos 34:7; Hebreos 1:14).

  • Enseñamos que los ángeles santos proclaman el mensaje de Dios y ejecutan Sus juicios justos (Lucas 1:26-38; Apocalipsis 8:2-5).

  • Enseñamos que los ángeles, aunque poderosos y gloriosos, no deben ser adorados ni invocados por los hombres (Apocalipsis 19:10; 22:9).

  • Enseñamos que los ángeles santos están organizados jerárquicamente, incluyendo querubines, serafines y arcángeles, cada uno con roles específicos según la voluntad de Dios (Génesis 3:24; Isaías 6:2-3; Judas 1:9).

  • Enseñamos que participan en la historia redentora de Dios desde la creación hasta el juicio final, protegiendo a Su pueblo y proclamando Su grandeza (Génesis 3:24; Lucas 2:13-14; Apocalipsis 20:1-3).

Los ángeles caídos y Satanás

  • Enseñamos que Satanás, también llamado “Lucero” o “hijo de la mañana”, fue creado como un ángel de alta posición, pero se rebeló contra la autoridad de Dios, llenándose de orgullo y originando el pecado en su corazón (Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:12-19).

  • Enseñamos que junto con él un tercio de los ángeles se rebelaron y fueron expulsados del cielo, convirtiéndose en demonios al servicio de Satanás (Apocalipsis 12:4; 2 Pedro 2:4).

  • Enseñamos que Satanás es el adversario principal de Dios y de los creyentes (Job 1:6-7; Isaías 14:12-14).

  • Enseñamos que Satanás es el padre de la mentira, el acusador de los hijos de Dios y el príncipe de este mundo caído (Juan 8:44; Apocalipsis 12:9-10; 2 Corintios 4:4).

  • Enseñamos que Satanás busca engañar y destruir, pero su derrota fue asegurada por la obra redentora de Cristo en la cruz (Colosenses 2:15; Hebreos 2:14).

  • Enseñamos que Satanás y sus demonios serán finalmente juzgados y castigados en el lago de fuego por toda la eternidad (Mateo 25:41; Apocalipsis 20:10).

  • Enseñamos que los creyentes pueden resistir a Satanás mediante la fortaleza de Dios, la fe y la armadura espiritual que Él provee (Efesios 6:11-18; 1 Pedro 5:8-9).

  • Enseñamos que esta resistencia se vive confiando en que el que está en nosotros es mayor que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).

Los Ángeles

Los Últimos Tiempos

La Muerte y el Estado Intermedio

  • Enseñamos que la muerte es una separación temporal entre el cuerpo y el alma.

  • Enseñamos que los creyentes redimidos pasan inmediatamente a la presencia de Cristo y experimentan comunión gozosa mientras esperan la resurrección gloriosa (Lucas 23:43; 2 Corintios 5:8; Filipenses 1:23).

  • Enseñamos que en la resurrección sus cuerpos serán transformados y glorificados para vivir eternamente en la presencia de Dios (1 Tesalonicenses 4:13-17; 1 Corintios 15:42-44; Filipenses 3:21).

  • Enseñamos que los incrédulos entran en un estado de tormento consciente, separados de la gracia de Dios, esperando el juicio final (Lucas 16:22-26; Juan 5:28-29).

  • Enseñamos que en el juicio final serán arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15).

El Arrebatamiento de la Iglesia

  • Enseñamos que el regreso personal, corporal y visible de Jesucristo ocurrirá antes de la tribulación, cuando arrebatará a Su Iglesia (1 Tesalonicenses 4:15-17; Juan 14:1-3; Tito 2:13).

  • Enseñamos que en el arrebatamiento los creyentes serán transformados y llevados al cielo para estar con el Señor.

  • Enseñamos que este evento marcará el fin de la era de la Iglesia y el comienzo de los juicios divinos sobre un mundo incrédulo.

  • Enseñamos que durante este tiempo los creyentes comparecerán ante el Tribunal de Cristo, donde sus obras serán evaluadas y recompensadas según su fidelidad (2 Corintios 5:10; 1 Corintios 3:11-15; Romanos 14:10).

La Tribulación

  • Enseñamos que después del arrebatamiento comenzará la Gran Tribulación, un periodo de siete años en cumplimiento de la semana 70 de Daniel (Daniel 9:24-27).

  • Enseñamos que este tiempo estará marcado por el derramamiento de los juicios divinos descritos en Apocalipsis 6–19.

  • Enseñamos que durante la tribulación surgirá el Anticristo, un líder mundial inspirado por Satanás, que establecerá un pacto con Israel, lo romperá y se exaltará a sí mismo como dios (2 Tesalonicenses 2:3-4; Daniel 7:25; Mateo 24:15; Apocalipsis 13:5-8).

  • Enseñamos que en este periodo Satanás será expulsado definitivamente del cielo y su actividad quedará limitada a la tierra, produciendo gran aflicción (Apocalipsis 12:7-12).

  • Enseñamos que la tribulación culminará con la batalla de Armagedón y el regreso de Cristo (Apocalipsis 16:16; 19:11-21).

La Segunda Venida y el Reino Milenial

  • Enseñamos que Cristo regresará visiblemente al final de la tribulación para establecer Su reino milenario literal en la tierra, cumpliendo las promesas hechas a Abraham y David (Apocalipsis 19:11-16; 20:1-6; Lucas 1:31-33).

  • Enseñamos que durante el milenio Cristo gobernará con justicia y paz desde Jerusalén, y los santos resucitados reinarán con Él sobre las naciones (Isaías 11:1-10; Ezequiel 37:21-28).

  • Enseñamos que la restauración de Israel como nación será una realidad, cuando el remanente fiel sea reconciliado con su Mesías y se cumplan las promesas del pacto (Romanos 11:25-27; Zacarías 12:10-14).

  • Enseñamos que la creación será renovada y experimentará prosperidad y armonía bajo el gobierno de Cristo (Romanos 8:19-21; Isaías 65:17-25).

El Juicio Final y la Rebelión de Satanás

  • Enseñamos que al final del milenio Satanás será liberado temporalmente para liderar una última rebelión, pero será derrotado y arrojado al lago de fuego para siempre (Apocalipsis 20:7-10).

  • Enseñamos que después de esto todos los incrédulos serán resucitados para comparecer ante el Gran Trono Blanco (Juan 5:22; Apocalipsis 20:11-15).

  • Enseñamos que serán juzgados según sus obras y condenados al castigo eterno en el lago de fuego (Mateo 25:41; Apocalipsis 20:11-15).

El Estado Eterno

  • Enseñamos que después del juicio final Dios creará un cielo nuevo y una tierra nueva donde morará la justicia, y los redimidos vivirán eternamente en Su presencia (2 Pedro 3:10-13; Apocalipsis 21:1-4).

  • Enseñamos que en el estado eterno los creyentes disfrutarán de comunión perfecta con Dios en la Nueva Jerusalén, adorándolo y sirviéndolo por siempre (Apocalipsis 21:2-5; 22:1-5).

  • Enseñamos que Cristo entregará el reino al Padre para que el Dios trino reine por los siglos de los siglos (1 Corintios 15:24-28).

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