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La piedra que desecharon los edificadores | Mateo 21:33-46
Nadie es dueño del reino de Dios. Dios se lo quita a los que lo manejan como si fuera suyo y se lo confía a los que dan su fruto a su tiempo; y al Hijo que los constructores desecharon lo ha puesto por cabeza del ángulo, de modo que todo se decide en lo que hacemos con él.
Juan Marcos Wlasiuk
2 oct.


El Señor que busca fruto | Mateo 21:18-22
En su camino de regreso a Jerusalén, Jesús realiza un milagro singular al secar una higuera estéril. Este acto profético expone la gravedad de aparentar piedad a través de ritos y costumbres externas sin dar un fruto genuino. Asimismo, el Mesías enseña a sus discípulos que el remedio para la hipocresía es una fe sincera y dependiente, abriéndoles el acceso soberano al poder de Dios por medio de la oración.
Juan Marcos Wlasiuk
30 ago.
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