Mas ahora Cristo ha resucitado | 1 Corintios 15:1-20
- Juan Marcos Wlasiuk
- 5 abr
- 2 Min. de lectura

Pasaje: 1 Corintios15:1-20
Predicador: Juan Marcos Wlasiuk
Fecha: 5 de abril de 2026
Tema Central: La historicidad y la necesidad teológica absoluta de la resurrección corporal de Cristo para la fe cristiana.
Idea Principal: La muerte de Cristo en la cruz expió nuestros pecados, pero su resurrección histórica es la vindicación divina; el sello indispensable del Padre que certifica que el sacrificio fue aceptado, garantizando así la justificación del creyente y prometiendo la futura resurrección de los creyentes para vida.
La resurrección de Jesucristo: El fundamento de nuestra justificación y esperanza (1 Corintios15:1-20)
El pasaje confronta a una cultura y a una iglesia influenciadas por un universalismo práctico y un dualismo filosófico que desconecta la vida física presente de la realidad eterna. El apóstol Pablo se dirige a los creyentes en Corinto, quienes estaban vaciando el evangelio de su contenido histórico al negar la resurrección futura del cuerpo. Ante este error, el texto advierte que rechazar la resurrección corporal desmorona por completo la base de la fe cristiana y de la ética bíblica.
El argumento del sermón se desarrolla demostrando primero que el evangelio es una verdad histórica verificable, anclada en las Escrituras y respaldada por más de quinientos testigos oculares, incluyendo a escépticos transformados como Jacobo y a perseguidores como el propio Pablo. En segundo lugar, se exponen las devastadoras consecuencias lógicas de negar esta doctrina: si los muertos no resucitan, Cristo tampoco resucitó; y si Cristo no resucitó, la predicación es vacía (kenē), la fe es inútil y la humanidad entera permanece condenada en sus pecados. Finalmente, esta desoladora hipótesis es destrozada por una realidad inquebrantable expresada en el versículo 20: "Mas ahora Cristo ha resucitado", estableciendo a Jesús como las primicias que garantizan la futura gran cosecha, es decir, la resurrección de los creyentes.
"La muerte de Cristo en la cruz expía el pecado. Pero la resurrección es la vindicación, es la declaración de que el sacrificio fue verdaderamente aceptado. Sin resurrección no hay certeza de justificación."
La resurrección no es un detalle secundario, sino la vindicación divina de que el sacrificio sustitutivo de Cristo en la cruz expió la culpa y fue aceptado por el Padre para nuestra justificación. Para el creyente, esta certeza exige una vida de santidad que rechaza vivir solo para el placer del momento, sosteniéndose en la esperanza segura de la gloria futura. Para quien no ha creído, constituye una seria advertencia sobre el juicio venidero, pero a la vez un llamado urgente al arrepentimiento, ofreciendo perdón real a través del Cristo vivo.

